martes, 1 de agosto de 2017

Agur eta Ohore KEPA.


Este martes 1 de agosto, un centenar de personas se han concentrado frente a la plaza del Teatro Arriaga en Bilbao para manifestar sus condolencias y un caluroso abrazo a la familia y amigos de Kepa del Hoyo, preso político vasco (ETA), vecino de Galdakao, fallecido de un infarto en la cárcel de Badajoz cuando realizaba deporte.

ETXERAT. La responsabilidad por la muerte de Kepa del Hoyo recae en su totalidad en la política penitenciaria aniquiladora de excepción que mantienen los estados español y francés, medidas que se sustentan en su totalidad en la sed de venganza que han llevado a la muerte al preso de Galdakao. ¿O no es cruel hasta el extremo que la familia de Kepa del Hoyo haya tenido que acudir a recoger y repatriar su cuerpo a Badajoz, a 750 kilómetros de distancia, tras 20 años de su encarcelación y tras 20 años de viajes interminables para poder visitarlo mientras vivió?


El delegado del Gobierno en la CAV, Javier de Andrés, ha manifestado recientemente que jamás ha muerto un preso político vasco enfermo en prisión, pero la realidad es tozuda y la sociedad vasca sabe que miente. Por ello, Etxerat viene manifestando reiteradamente que los presos con enfermedades graves deben ser puestos en libertad y que el resto deben ser traídos a cárceles cercanas a Euskal Herria. 


La muerte de Kepa del Hoyo en prisión es la crónica de una muerte anunciada. El preso vizcaino no estaba siquiera incluido en el listado de 12 presos con enfermedades graves y los nueve cuyos nombres no son públicos, para los que la sociedad vasca exige su libertad. Del Hoyo forma parte, sin embargo, del colectivo de presos vascos que cumplen largas condenas en cárceles lejanas y que sufren, por lo tanto, un importante deterioro de su salud física y psíquica.


El mismo alejamiento que motiva que, ante casos como el que nos ocupa, la familia y los allegados reciban el castigo añadido de sufrir el dolor y la angustia desde sus propias casas, y la dificultad para realizar todos los trámites necesarios para poder volver con su ser querido a su pueblo.

Pese a que Etxerat viene denunciando las políticas de excepción desde hace décadas, la violencia de las políticas penitenciarias sigue propiciando situaciones dramáticas como la muerte de Kepa del Hoyo. Pese a que veníamos reiterando el riesgo de encontrarnos con otra persona muerta en el contexto del aún irresuelto proceso de paz y de resolución del conflicto, los estados español y francés siguen sin acometer los necesarios cambios en sus políticas penitenciarias.


Cuando se cumplen ya casi seis años del cese definitivo de la actividad armada de ETA y cuatro meses desde su desarme, los familiares y los allegados de los presos y exiliados políticos vascos, y los propios presos, seguimos sin poder hablar en pasado del sufrimiento y el dolor que provocan las medidas de excepción de la política penitenciaria.

No podemos esperar por más tiempo. Somos conscientes de que paulatinamente se van dando las condiciones para que las instituciones de Euskal Herria y los agentes políticos, sindicales y sociales afronten una hoja de ruta compartida que dé solución definitiva al asunto de los presos en plazos razonables y factibles de tiempo, pero queremos exigir en este caso determinación y valentía para afrontar de una vez el reto porque la sociedad vasca no puede permitirse una sola vez más que alguien más quede en el camino.


A última hora de la tarde de hoy se espera la llegada del cuerpo de Kepa del Hoyo a Euskal Herria. Una delegación de Etxerat estará allí presente junto a su familia y allegados. (Fuente: Etxerat)

¡STOP A LA POLÍTICA PENITENCIARIA DE EXCEPCIÓN!
¡LAS Y LOS QUEREMOS VIVOS Y EN CASA!

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