viernes, 18 de mayo de 2018

El 26 de mayo todas las mujeres a la calle por unas pensiones dignas


Por medio de una rueda de prensa celebrada la mañana de este viernes 18 de mayo en el Centro Cívico de la Bolsa en Bilbao, mujeres integrantes de las plataformas de pensionistas de Euskal Herria, han hecho un llamamiento a participar en la próxima gran movilización que se llevará a cabo este sábado 26 de mayo y que partirá a las 18:00 horas desde el Sagrado Corazón en Bilbao y que finalizará en el Ayuntamiento, con el objetivo de exigir a las instituciones y el gobierno que sean reconocido su derecho a una pensión digna y a un sistema público de pensiones. 



NOTA DE PRENSA

Las mujeres que formamos parte de las plataformas de pensionistas de Euskal Herria queremos denunciar los graves problemas de exclusión y pobreza a la que nos condena este sistema. Un sistema que nos hace invisibles, que no reconoce el trabajo que hacemos, que no nos permite acceder a derechos reconocidos en la teoría pero que no podemos ejercer…

Nosotras, muchas de nosotras, no hemos tenido la posibilidad de trabajar con un empleo reconocido. Hemos trabajado toda la vida, en casa y fuera de casa. Contribuimos a generar el 50% del PIB real. Pero este trabajo no se reconoce, no se valora, no se contabiliza. Genera obligaciones pero no vale para crear derechos. Nuestro trabajo es necesario para sostener el sistema, pero el sistema no nos permite acceder a una pensión digna.


Nos reconocen el derecho a la pensión de viudedad. No es un derecho propio. Es un derecho que depende de lo cotizado por la pareja. Solo nos dan una parte de lo que el recibía. ¿Y las que hemos decidido no casarnos? ¿Y a las que no se les ha permitido casarse porque hasta hace poco era una posibilidad reservada para las heterosexuales?

Las que sí han trabajado con empleo acceden a una pensión de jubilación. Pero estas, de media, son un 70% menor que las pensiones de los hombres. Es fácil entender porque es así; trabajamos nuestra vida laboral porque seguimos cuidando y ocupándonos de los trabajos de casa. Nuestro empleo es de peor calidad y cotizamos menos.


Las mujeres baserritarras tienen que trabajar toda la vida para poder acceder a complementos de la PAC que mitiguen sus pensiones miserables.

El sistema público de pensiones siempre ha sido injusto. Lo hemos denunciado las pensionistas, lo ha denunciado el movimiento feminista. Pero lejos de mejorarlo, han decidido destruirlo dejándonos en peor situación. Todos los gobiernos españoles y el Pacto de Toledo están siendo los encargados de destruir el sistema público en beneficio de los planes privados que interesan a los especuladores.


Los datos nos dan la razón. En el 2018 no todas las mujeres tenemos reconocido el derecho subjetivo a una pensión. Las que no han accedido a un empleo remunerado son invisibles para el sistema de pensiones. Seguirán dependiendo de sus maridos o de sus tierras. Las que han accedido a un empleo de forma precaria no consiguen con sus pensiones acceder a unas condiciones de vida dignas. Las mujeres jóvenes que están accediendo ahora al mercado laboral no van a poder cumplir con las condiciones que han impuesto reforma tras reforma. 

No hablamos de número, de ingresos, de cuentas bancarias. Hablamos de poder tener una vejez digna. De poder acceder a servicios públicos, de poder disfrutar del tiempo libre, de poder cuidarnos después de haber cuidado a tanta gente. No hay jubilación digna sin una pensión digna. Vivir con pensiones de miseria supone viviendas deterioradas, pobreza energética, dificultades para acceder a medicamentos, una mala alimentación. Supone encerrarte en casa.

Estamos hartas de que el trabajo que realizamos no sea valorado socialmente. Estamos hartas de ser invisibles para un sistema que nos necesita pero que no nos reconoce el derecho básico a una pensión y una vida digna; estamos hartas de que esa invisibilidad sea utilizada para discriminarnos, agredirnos y convertirnos aquí y ahora en personas de segunda categoría. Nuestro trabajo ha sido y es fundamental para la sostenibilidad de la vida y exigimos que sea así reconocido.
Tenemos derecho a una vida digna, también cuando nos hacemos mayores. Tenemos derecho a ser cuidadas y no ser cuidadoras. Exigimos pensiones que nos permitan vivir como nos merecemos!

Lo decimos bien alto: el problema es el sistema, no nuestras pensiones. Por eso exigimos:

- La universalización para todas las mujeres del derecho individual subjetivo a una pensión digna independientemente de nuestra situación laboral.
- La derogación de las reformas de pensiones del 2011 y 2013 y las reformas laborales que precarizan el empleo.
- La creación de una red de servicios de atención y cuidados públicos, pagados con presupuestos públicos, que  nos permita conciliar nuestro trabajo y nuestra vida. 
- Políticas efectivas de creación de empleo de calidad y reducción del tiempo de trabajo para crear más y mejor empleo.
- Exigimos una pensión mínima de 1080 euros y un SMI de 1200 euros para luchar contra la pobreza.

Exigimos que las instituciones vascas garanticen por ley estos derechos y hagan lo que sea necesario para garantizar aquí y ahora el sistema público de pensiones.

Hacemos un llamamiento especial  a toda mujer excluida del empleo y relegada a las mal llamadas tareas domésticas a gritar en la calle de las capitales de Hego Euskal Herria que también somos personas con derechos. No van a tener más remedio que vernos y reconocer nuestro derecho a una pensión digna y el valor de nuestro trabajo.

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