Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta pelotazo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pelotazo. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de noviembre de 2018

Amigos y familiares de Iñigo Cabacas sobre la sentencia: “Esta justicia es basura”


La Plataforma Iñigo Cabacas ha reunido a cientos de personas, entre amigos y familiares entre los que se encontraban Manu y Fina, el padre y la madre de Iñigo Cabacas, quienes se han concentrado este viernes 30 de noviembre frente al Palacio de Justicia de Bilbao en los Jardines de Albia, para denunciar lo que consideran una sentencia injusta desde la Audiencia de Bizkaia, quienes han condenado a 2 años de prisión y 6 años de inhabilitación a uno de los seis ertzainas procesados por la muerte de Iñigo y que además absuelve a los otros 5.


Con una pancarta delante de la cual se han lanzado bolsas de basura, se ha querido lanzar el mensaje de que “esta justicia es basura” y que los poderes policiales, políticos, judiciales e institucionales  han permitido esta impunidad.


En un comunicado leído por integrantes de la plataforma, se ha acusado a los agentes de la Ertzaintza de “mentir como bellacos” a razón del “encubrimiento permanente” que se ha producido durante todo el caso.


Por este motivo, han anunciado que volverán a mostrar su disconformidad por última vez en una manifestación convocada para el próximo día domingo 16 de diciembre que partirá a las 12:00 horas desde el mismo Palacio de Justicia de Bilbao hasta la sede del Gobierno Vasco.









jueves, 8 de noviembre de 2018

Cientos de personas se manifiestan en Bilbao al grito de “Ha llegado el momento. Justicia para Iñigo”


En Bilbao, una manifestación con cientos de personas ha partido desde Kirruli este jueves 8 de octubre, un día antes de la conclusión del juicio por el homicidio del joven aficionado del Athletic Club, Iñigo Cabacas (Pitu), más de 6 años después de que perdiera la vida debido a un pelotazo de goma recibido por un Ertzaina.


La manifestación, encabezada por Manu y Fina, padre y madre de Iñigo, fue arropada por cientos de personas que portaban una pancarta con el texto "Unea heldu da. Justizia Iñigorentzat" (ha llegado el momento. Justicia para Iñigo), mientras recorrían las calles gritando lemas pidiendo justicia para Iñigo.


La manifestación, bajo la lluvia, ha llegado hasta el Palacio de Justicia (Jardines de Albia), donde se ha leído un comunicado en el que han asegurado que "la sociedad de este país no entendería una sentencia que no fuese una condena" para los agentes de la Ertzaintza imputados por la muerte de Cabacas.


Aseguran que se han sentido “dolidos y destrozados” por todo lo que han tenido que escuchar estas semanas durante el juicio, pero se reafirman en exigir que se reconozca lo sucedido y que los responsables afronten las consecuencias de sus actos, como un modo de reparación a la familia y garantizar que que esto no vuelva a repetirse.


Por ello, denuncian el papel de la Fiscalía, al decir que no aprecian delito en la muerte de Iñigo, y lo califican de "vergonzoso e inadmisible".


Pero a pesar de todo, quieren dejar claro que van a seguir arropando a Manu y Fina, como lo vienen haciendo desde hace más de 6 años y hasta que se haga justicia para Iñigo.















lunes, 15 de octubre de 2018

Los padres de Iñigo Cabacas son arropados hasta el Palacio de Justicia


Manu y Fina, padre y madre de Iñigo Cabacas son arropados por decenas de familiares y amigos hasta el Juzgado de Bilbao, donde este lunes 15 de octubre de 2018, 6 años después, ha dado inicio el juicio por la muerte de Iñigo Cabacas a causa de un pelotazo recibido de la Ertzaintza con una bala de goma. La acusación particular ejercida por la familia solicita hasta 4 años de prisión para cada uno de los 6 ertzainas acusados de homicidio imprudente.



MANIFIESTO “Iñigo Cabacas JUSTICIA”

Era el 4 de abril de 2014. El Athletic, tras eliminar al Shalke 04 y volver a clasificarse para una semifinal de una competición europea 35 años después, propició que miles de Bilbaínos, Bilbaínas y personas de todo Bizkaia llenaran las calles de Bilbao de júbilo y alegría. En esa se hallaba Iñigo, entre amigos, hasta que irrumpió un grupo de Ertzainas y comenzó a disparar balas de goma. Un ertzaina, apuntó hacia el sitio en el que estaba Iñigo, disparó una bala de goma y le hirió gravemente. Murió el 9 de abril, tal y como apunta la autopsia, como resultado del impacto de una bala de goma. Bala de goma cuyo uso está prohibido en la mayoría de países de Europa.


Su padre, Manu, y su madre, Fina, no volverán a ver la sonrisa de su hijo. Los amigos y las amigas de Iñigo no volverán a disfrutar de su amistad y camaradería. A Iñigo lo mataron. Del mismo modo, cualquiera podía haber sido la víctima mortal esa fatídica noche del 4 de abril, yo, tú, cualquiera… puesto que a Iñigo lo mataron por hallarse de celebración en la calle.


Quienes tienen el cometido de velar por la garantía de nuestros derechos, fueron precisamente los que vulneraron el derecho a la vida de Iñigo. Y tras matarlo, en lugar de investigar para esclarecer lo sucedido y determinar las responsabilidades correspondientes, se han dedicado a poner obstáculos a quienes investigaban y denunciaban este homicidio, a la vez que trataban de proteger a los responsables. No podemos admitir que este homicidio quede sin resolver.


No pedimos nada de otro mundo, simplemente pedimos el respeto de 4 principios que serían beneficiosos para todas y para todos:

- Verdad; que se reconozca lo sucedido.
- Justicia; para que los responsables hagan frente a sus responsabilidades sin ningún tipo de privilegio.
- Reparación a la familia.
- Garantías de que no vuelva a repetirse.



domingo, 14 de octubre de 2018

Seis años después comienza el juicio por la muerte de Iñigo Cabacas


Más de un centenar de personas entre familiares y amigos de Iñigo Cabacas (Pitu), se han concentrado delante del palacio de Justicia de Bilbao, en los jardines de Albia, para exigir "verdad", "reparación" y "justicia", un día antes de que arranque el juicio por un pelotazo de goma que acabó con la vida del joven aficionado del Athletic Club de Bilbao en 2014.


En un emotivo acto, en el que las personas asistentes han colocado velas encendidas a los pies de una pancarta con la imagen de la madre (Fina) y el padre (Manu) de Iñigo, se ha pedido que se reconozca la “barbaridad cometida” con Pitu y que los responsables de su muerte “paguen” por ello.



MANIFIESTO “Iñigo Cabacas JUSTICIA”

Era el 4 de abril de 2014. El Athletic, tras eliminar al Shalke 04 y volver a clasificarse para una semifinal de una competición europea 35 años después, propició que miles de Bilbaínos, Bilbaínas y personas de todo Bizkaia llenaran las calles de Bilbao de júbilo y alegría. En esa se hallaba Iñigo, entre amigos, hasta que irrumpió un grupo de Ertzainas y comenzó a disparar balas de goma. Un ertzaina, apuntó hacia el sitio en el que estaba Iñigo, disparó una bala de goma y le hirió gravemente. Murió el 9 de abril, tal y como apunta la autopsia, como resultado del impacto de una bala de goma. Bala de goma cuyo uso está prohibido en la mayoría de países de Europa.


Su padre, Manu, y su madre, Fina, no volverán a ver la sonrisa de su hijo. Los amigos y las amigas de Iñigo no volverán a disfrutar de su amistad y camaradería. A Iñigo lo mataron. Del mismo modo, cualquiera podía haber sido la víctima mortal esa fatídica noche del 4 de abril, yo, tú, cualquiera… puesto que a Iñigo lo mataron por hallarse de celebración en la calle.


Quienes tienen el cometido de velar por la garantía de nuestros derechos, fueron precisamente los que vulneraron el derecho a la vida de Iñigo. Y tras matarlo, en lugar de investigar para esclarecer lo sucedido y determinar las responsabilidades correspondientes, se han dedicado a poner obstáculos a quienes investigaban y denunciaban este homicidio, a la vez que trataban de proteger a los responsables. No podemos admitir que este homicidio quede sin resolver.


No pedimos nada de otro mundo, simplemente pedimos el respeto de 4 principios que serían beneficiosos para todas y para todos:

- Verdad; que se reconozca lo sucedido.


- Justicia; para que los responsables hagan frente a sus responsabilidades sin ningún tipo de privilegio.


- Reparación a la familia.


- Garantías de que no vuelva a repetirse.






sábado, 8 de abril de 2017

Cinco injustos años sin Iñigo Cabacas


Nadie debería enterrar a un hijo, y menos así. "Necesitamos hacer un duelo, nos estamos consumiendo en vida", piden los padres de Iñigo Cabacas en el 5º aniversario de su muerte.

Noche de Jueves Santo de 2012, las calles del centro de Bilbao están en plena ebullición: el Athletic acaba de clasificarse para las semifinales de la Europa League tras eliminar al Schalke 04 alemán. El equipo entonces dirigido por Marcelo Bielsa crea una mágica atmósfera de ilusión, con el billete para la final de Copa en el bolsillo y, tras las victorias de Old Trafford y Gelsenkirchen, la masa social rojiblanca sueña con alcanzar el título. Aprovechando la fecha festiva, miles de personas salen a la calle a festejar el triunfo, inundando de emoción colectiva un lugar necesitado de ella tras el nuevo tiempo que abría el anuncio del cese definitivo por parte de ETA apenas meses antes.


El Athletic está en semifinales, todo son risas, cervezas, conversaciones, sueños, entradas imaginarias, disfrute. De repente, todo se rompe.

Furgonetas de la policía autonómica irrumpen en Indautxu, el barrio colindante con San Mamés, en pleno centro de Bilbao, con calles de poteo como Licenciado Poza llenas de bares y gente. El lugar de ambiente por antonomasia junto al Casco Viejo. También en la paralela María Díaz de Haro, donde se ubica Kirruli Kultur Elkartea, la Herriko Taberna de Indautxu. Allí, más allá de la filiación política, se reúne tanto los días de partido como durante el resto del año gente de toda clase, condición e ideología, una amalgama multiplicada cuando juega el Athletic. Será ese el lugar en el que se desata la ira del mando policial, el conocido como Ugarteko, quien desde la comisaría de Deusto ordena a sus hombres: “A ver, le repito las órdenes para que queden bien claras. Se lo acabo de comunicar al suboficial de grupo que está trabajando. Entren al callejón con todo lo que tenemos, entren a la Herriko, controlan la situación y los que haya que puedan ser posibles agresores se les controla o se les echa, y se toma toda la posición. Y entonces estará la situación controlada".


El resultado es que los ertzainas utilizan pelotas de goma de forma frontal y a una distancia inadecuada contra cientos de personas en un espacio reducido. Algo que “era mortal de necesidad si se alcanzaba una parte corporal como el cráneo” según el último auto de la jueza Ana Torres en el que se imputa a los mandos de las tres furgonetas presentes durante la carga de María Díaz de Haro por un presunto delito de “homicidio negligente”.  


Finalmente, después de que la sombra del archivo haya sobrevolado durante los últimos meses y cuando se cumplen cinco años de aquella noche, la muerte de Iñigo Cabacas irá a juicio. Porque allí, en medio de esa carga con pelotas de goma, prohibidas en casi toda Europa, caía malherido Iñigo Cabacas, un joven aficionado del Athletic de 28 años, amante del surf y que en ocasiones trabajaba en el bar que sus padres tenían en Licenciado Poza, a muy escasa distancia del Kirruli. El pelotazo le destrozó la cabeza.


Desde las unidades de la Ertzaintza desplazadas a la zona alertaron de la presencia de un herido, y desde la comisaria Ugarteko respondió que “se habrá desmayado”.

No, no se desmayó, lo habían matado.

“Tú sabes el momento que es, para una madre, que te llamen del hospital y te digan que vayas corriendo porque tu hijo está allí y al llegar veas a sus amigos desencajados” rememora Fina Liceranzu, la madre de Iñigo. Estos son días de ajetreo y dolor para la familia, que vuelve emocional y físicamente al lugar en les clavaron un puñal que aún no han podido sacarse. Algo que no han podido hacer porque no se ha hecho justicia. Manu, el padre, lo tiene claro: “Nosotros necesitamos hacer un duelo, lo estamos pasando muy, muy, muy mal, para nosotros está siendo muy duro. Nos está consumiendo en vida y eso es algo que no puede ser, Iñigo no lo querría, a él lo han matado y bastante es eso ya”.


Los homenajes se suceden. Hace pocos días estudiantes de la Universidad del País Vasco rindieron un homenaje a Fina y Manu en el campus de Leioa, inaugurando incluso una placa en recuerdo a Iñigo Cabacas. En San Mamés, en el partido contra el Espanyol, se repartieron miles de carteles con la foto del hincha y mensajes pidiendo justicia. Al llegar al minuto 28 fueron desplegados y La Catedral fue un clamor de justicia para uno de los suyos, uno que ya nunca volverá y para el que la injusticia se alarga durante mucho tiempo sin culpables y sin verdad.


La familia siente el respaldo “de toda la gente del Athletic, la directiva es otra cosa”. Manu Cabacas pide una mayor implicación y gestos, aunque sean simbólicos, “un recuerdo en San Mamés” a la junta de Josu Urrutia. Es algo que espera que se produzca en el futuro, al igual que en lo que respecta al Gobierno vasco al que le recuerdan que “ nosotros también somos víctimas". Al producirse la carga, el PSE ostentaba la responsabilidad en el Gobierno vasco, con Patxi López como Lehendakari y Rodolfo Ares como Consejero de Interior. Fina recuerda que “ni López ni Idoia Mendia, la secretaria general del partido en Euskadi, han estado con nosotros”.

Ante la resolución judicial, señala que “no están todos los que son, porque se imputa a los mandos de las furgonetas, pero ni a Ugarteko ni a los autores materiales”. Al ser interrogados, ertzainas que estuvieron presentes en Indautxu aseguraban “no recordar” lo sucedido aquella noche.

Deben de ser los únicos, porque toda la afición del Athletic se acuerda de lo sucedido.

Incluso de dónde estaba aquella noche: muchos resguardándose de unos pelotazos absurdos e innecesarios, de una violencia gratuita y mortal. Han pasado cinco años desde entonces, marcados por el apoyo social, cierta desafección institucional y la dilación judicial. La herida sigue abierta y la familia necesita descansar.

Porque no puede ser que alguien vaya al fútbol y no vuelva jamás. Es de justicia. (Fuente: Playground)