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lunes, 11 de diciembre de 2017

Herriok Erabaki, Ez OMC. Los pueblos deciden, No a la OMC


Decenas de personas se han movilizado la tarde de este lunes 11 de diciembre frente a la Plaza del Teatro Arriaga en Bilbao (Euskal Herria), bajo el lema “Herriok Erabaki, Ez OMC. Los pueblos deciden, No a la OMC” y convocadas por la Campaña TTIP-CETA-TISA y Carta por los Derechos Sociales de Euskal Herria para denunciar que la agenda del capital en favor de la liberalización de los flujos de comercio e inversión globales sigue inexorable su curso: la Organización Mundial de Comercio (OMC) se reunirá del 10 al 13 de diciembre en Buenos Aires, en un intento por reflotar este instrumento para la gobernanza neoliberal tras el fracaso continuado de la llamada Ronda de Doha. Se busca así dar un nuevo impulso al viejo sueño de conformación de un gran mercado global desregulado al servicio de las grandes empresas transnacionales, a través de la firma de un acuerdo multilateral que recoja los principales hitos y elementos de la nueva agenda corporativa.


La OMC y la nueva oleada de tratados
Esta nueva intentona por situar a la OMC en el centro de la gobernanza económica neoliberal se enmarca dentro de una ofensiva más amplia con varios frentes complementarios. El más importante de ellos es la nueva oleada de tratados de comercio e inversión, que han subido a la palestra mediática en los últimos años, y que incorporan toda una serie de elementos novedosos, cada cual más lesivo para el interés de las capas populares. Son los llamados tratados de nueva generación.


La Unión Europea, y dentro de la misma el Estado Español de manera destacada, están jugando un papel de vanguardia en esta nueva ofensiva del capital. Así, el pasado 27 de octubre (el mismo día en el que se aprobaba la aplicación del artículo 155 contra el pueblo catalán) el senado español dio luz verde, con los votos de PP y PNV, a la ratificación del tratado CETA, entre la Unión Europea y Canadá. Un tratado-modelo a ojos de la UE, es decir, que recoge los principales dispositivos que se pretenden potenciar en esta nueva fase: eliminación de aranceles, mecanismos de resolución de las disputas entre empresas y estados (los famosos tribunales de arbitraje en los que empresas pueden denunciar a estados), y, sobre todo, la llamada convergencia regulatoria. A través de este mecanismo se pretenden armonizar, mediante la fijación de estándares a la baja, el conjunto de normativas que pudieran afectar a los flujos de comercio e inversión: derechos laborales, medio ambiente, servicios públicos, etc. 


Así, esta armonización a la baja tendría consecuencias inmediatas en nuestras vidas: destrucción de empleo, pérdida de derechos laborales, cuestionamiento de convenios colectivos, privatización de lo común y lo público (sanidad, educación, pensiones), obstáculos a la implementación de políticas dirigidas a lograr la igualdad entre mujeres y hombres, aumento de costes de medicamentos, disminución de los estándares de calidad alimentaria mediante la apertura de puertas a prácticas de procesamiento de alimentos prohibidos en la UE. Y un largo etcétera.

Europa está actualmente negociando tratados de este tipo con otros 25 países y organizaciones regionales, como Japón, Mercosur o la India entre otras. Destacan a este respecto dos acuerdos vitales, tanto por la importancia de sus firmantes a nivel político y económico, como por lo sensible de las materias que abarcan: TTIP y TISA. El primero, a negociar con los Estados Unidos, fue definido como prioridad estratégica de la UE en 2015, pero está en un cajón actualmente por chocar con la agenda reaccionaria de Donald Trump, cuya estrategia definitiva respecto a este tipo de tratados está aún por tomar cuerpo. Aun así, el CETA abre las puertas de la UE a las principales multinacionales estadounidenses, a través de las filiales que gran parte de estas poseen en territorio canadiense. El segundo afecta a la gran tarta de los servicios, que representa casi el 70% de las actividades económicas de nuestra sociedad. Con el TISA el capital global quiere por un lado, que se eliminen las regulaciones que puedan obstaculizar su camino, para dejar el paso aún más libre a las corporaciones proveedoras de servicios transnacionales (importaciones, puertos, operaciones bancarias, movimientos de personas y mano de obra barata) y por otro, que los servicios públicos se abran aún más al mercado.


Esta medida afectaría a ámbitos tan dispares como el comedor de una pequeña escuela gestionado con productos locales, hasta una administración que intentara remunicipalizar su servicio de aguas. En general constituye un ataque de enorme magnitud a la posibilidad de implementar una gestión mínimamente democrática de nuestros bienes y servicios comunes, como el transporte público o la educación, y no digamos a la posibilidad de ampliar la insuficiente oferta de servicios públicos de cuidados, imprescindibles para avanzar en términos de igualdad. Asimismo, la lógica única del máximo beneficio tendrá un fuerte impacto en la protección de las consumidoras de los mismos.

En definitiva, estamos ante una ofensiva que, mediante una ininteligible sopa de letras que se negocia en la opacidad y el oscurantismo más absolutos, pretenden derribar los últimos resquicios del estado del bienestar, reduciendo nuestros derechos a meras mercancías en manos de una minoría. Y es en este marco donde surge la iniciativa de impulsar de nuevo la OMC como espacio de referencia de la agenda corporativa. Las personas y el planeta somos fichas de un tablero global, y la siguiente partida se juega en Argentina.

Buenos Aires: Una cita ineludible para los pueblos
La cumbre de la OMC de diciembre en Buenos Aires ocupa un lugar central en los intentos de consolidación de esta estrategia al servicio de las empresas transnacionales. Se trata de ampliar al espacio multilateral lo que hasta ahora se ha venido desplegando a través de acuerdos bilaterales. Es, por tanto, un salto cualitativo que amenaza nuestros derechos y la soberanía popular, y es fundamental articular una respuesta a la altura de la magnitud del ataque.

Efectivamente, el capitalismo heteropatriarcal, a través de instituciones antidemocráticas como la OMC o el Fondo Monetario Internacional (FMI), operando de tú a tú junto con estos tratados de comercio e inversión, trata de fortalecer las bases de un modelo en el que somos simple mercancía, y una agenda, la de su modo de vida hegemónico. La desregulación de las finanzas, la reducción de nuestros derechos, la militarización, la xenofobia, la mercantilización de todos los aspectos de la vida, hacen peligrar nuestra propia supervivencia como ya peligra la de millones de personas, sumergidas en sus guerras económicas, desplazadas o en exclusión, que directamente “no sirven” desde la óptica del sistema.

En este enloquecido Monopoly aparece una nueva calle en disputa: el comercio electrónico y la posesión de datos. Este es precisamente uno de los objetos de discusión que se priorizarán en la Cumbre de la OMC de diciembre. En Buenos Aires se van a intentar dibujar las líneas maestras de estos nuevos mercados, promoviendo una amplia liberalización de los mismos. Esto afecta a ámbitos tan dispares como la no restricción del movimiento de datos personales y su posesión (para su mercantilización, o para la compra de tierras, por ejemplo), el recorte de libertades en nombre de la seguridad, el expolio del conocimiento o el control de las tecnologías.

En definitiva, la Cumbre de Buenos Aires es un hito central dentro de toda una estrategia para aumentar los espacios de mercantilización de la vida, al servicio de las cuentas de beneficios de unas pocas grandes corporaciones. En un contexto de crisis multidimensional como el que vivimos (alimentaria, de cuidados, económica, medioambiental…), las decisiones que se tomen en esta cumbre sólo agravarán más esta situación, pues supondrán una vuelta de tuerca a un modelo que es precisamente el que nos ha traído hasta aquí.

Hoy, los pueblos debemos de ser determinantes en esta lucha por la vida misma. Saliendo a la calle, fortaleciendo otras formas de vivir basadas en la solidaridad, la igualdad, el cuidado colectivo de la vida, la autogestión y el apoyo mutuo, reforzando los poderes locales y desobedeciendo la lógica criminal de los mercados y de sus cómplices. Para ello tenemos una primera cita con la movilización frente a esta Cumbre de la OMC, también desde Euskal Herria.

viernes, 30 de junio de 2017

Concentración contra el CETA (Bilbao)


Este viernes 30 de junio frente a la Plaza del Teatro Arriaga de Bilbao, la Carta de los Derechos Sociales de Euskal Herria/Eskubide Sozialen Karta junto con la Campaña TTIP/CETA EZ se han concentrado para denunciar la aprobación en el día de ayer de CETA -acuerdo libre comercio entre Canadá y Europa- en el Congreso de los Diputados.

La ratificación del CETA, que ha contado con el voto a favor de los diputados y las diputadas de los grupos Partido Popular, Ciudadanos, Partido Democrático de Catalunya, y Partido Nacionalista Vasco, significa despejar parcialmente el camino de la puesta en marcha de un tratado comercial y de inversión que, en caso de que llegue a entrar en vigor, pondrá en riesgo conquistas sociales y ambientales y supondrá una pérdida de soberanía.


“Hoy pierde la ciudadanía y gana un modelo de globalización que desregula y da más poder a las grandes corporaciones” ha declarado Miguel Ángel Soto, portavoz de la campaña No al TTIP, CETA, TiSA. “Pero la oposición al CETA está aumentando a ambos lados del Atlántico a medida que la ciudadanía está conociendo detalles del texto y cómo éste afecta a su salud, sus derechos y la protección del medio ambiente”.

Numerosos estudios avalan que estos tratados no mejorarán los niveles de empleo y supondrán graves problemas para las PyMEs, así como impedirán luchar de manera efectiva contra el cambio climático y contra la pérdida de biodiversidad del planeta.


El CETA, además, no incluye un capítulo sobre medidas concretas de apoyo a las PyMEs, a las que el Comité Económico y Social Europeo ven perjudicadas ya que estima que este tipo de acuerdos favorece la expansión de las grandes empresas.

Este acuerdo no prevé sistemas de control y sanción efectiva por el incumplimiento de las obligaciones relativas a los derechos laborales; los convenios colectivos se verán seriamente perjudicados por los mecanismos de resolución de controversias entre inversores y Estados, como de hecho ya ha sucedido en otros acuerdos en vigor; la excelencia que para el mundo agrario supone las Denominaciones de Origen Protegidas y las Indicaciones Geográficas Protegidas se verá claramente perjudicada al solo reconocerse el 10% de ellas. (Fuente: NoAlTTIP.org)



jueves, 18 de mayo de 2017

Concentración contra el CETA (Bilbao)


La Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria y la campaña TTIP/CETA EZ! han realizado una concentración este jueves 18 de mayo en la Plaza Arriaga de Bilbao contra el CETA, un tratado de libre comercio entre la UE y Canadá. Al igual que el TTIP, pretende liberalizar nuevos mercados y armonizar la legislación a la baja precarizando aún más nuestras vidas; tiene como objetivo rebajar aún más nuestros derechos laborales o poner en riesgo la seguridad alimentaria, en definitiva, poner en venta el planeta.


Este acuerdo ya fue firmado entre los dos bloques y ahora debe ser ratificado por los estados europeos. El Gobierno español pretende pasarla a aprobación de este acuerdo tan decisivo como un mero trámite de manera inminente en su parlamento sin consultar a la ciudadanía y a las diferentes naciones del estado.


Las Comunidades Autónomas no tienen competencias para aprobar o rechazar el CETA, pero algunos de los partidos con representación en ellas sí han sido los mismos que han impulsado su negociación y aprobación tanto en el Parlamento Europeo como en el Parlamento Español. Por lo tanto, los mismos que ahora querrán limpiarse las manos bajo la excusa de la falta de competencias son responsables directos.


¡No les dejemos lavarse las manos! ¡Haz valer tus derechos como ciudadana, obliga- les a defenderlos! ¡Escribe a las parlamentarias que defienden el CETA, para presionarles para que cambien de posición!

Porque las personas están por encima de los beneficios, ¡defendamos nuestros derechos, e interpelemos a quienes los ponen en venta!


martes, 14 de febrero de 2017

Movilización en contra del tratado CETA (Bilbao)


Movilización en contra del tratado CETA (Bilbao)

Martes 14 de Febrero a las 11:30hrs. 
Frente a Sabin Etxea (Sede del PNV-EAJ) Bilbao

El 15 de febrero el Parlamento Europeo votará en sesión plenaria el texto del Acuerdo Económico y Comercial Global entre la Unión Europea y Canadá, más conocido por sus siglas en inglés, CETA.

Por eso la Plataforma Euskal Herriak TTIPari EZ y la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria han organizado varios actos para el martes 14 de febrero en las capitales de Hego Euskal Herria. El objetivo de estas movilizaciones es denunciar la actitud de los partidos que votarán en favor de este acuerdo de libre comercio.


COMUNICADO

Llega San Valentín, y desde el PNV no podemos dejar de declararte nuestro amor a ti, CETA, negocio, acumulación de capital, Tratado Internacional de Libre Comercio entre Europa y Canadá, que nos va a permitir seguir llenando los bolsillos de nuestra red clientelar. Te declaramos nuestro amor junto a otros partidos, todos cegados por la codicia, el rasgo distintivo del amor romántico por el dinero. Todos unidos para rendirnos a ti, para poner a tus pies nuestra soberanía, el medioambiente y nuestra salud, nuestros derechos sociales y laborales… toda nuestra vida.

Porque este amor nos ciega. Tanto que no vemos, no nos importan, las consecuencias de estos acuerdos neoliberales, porque el verdadero amor puede con todo, vale todo sacrificio… sobre todo si los paga la ciudadanía y no Nosotrxs.

El CETA, este acuerdo entre la Unión Europea y Canadá, que mediante la creación de tribunales de arbitraje internacional (ISDS), permitirá a las multinacionales demandar a los Estados por leyes o medidas que las perjudiquen. Impulsando así la creación de leyes a medida, dejando el camino libre a sus negocios, eliminando definitivamente la soberanía de los estados frente a las empresas.

El CETA, ese acuerdo que rebaja la calidad de nuestra alimentación, permitiendo la entrada de tratamientos prohibidos hasta ahora, como la carne clorada o los productos transgénicos.

El CETA, ese acuerdo que arruinará al pequeño comercio y a los agricultores locales, que no podrán competir con los precios por debajo del coste importados por multinacionales.

El CETA, ese acuerdo que abrirá de par en par las puertas del mercado europeo a empresas que hasta ahora no han podido entrar por sus prácticas nocivas para el medioambiente y la salud, como el sector minero canadiense.

El CETA, ese acuerdo que nos hará perder mecanismos de control como “el principio de precaución”, llenando nuestras neveras y medicamentos de venenos potenciales.

El CETA, ese acuerdo con Canadá, que será a su vez indirectamente un acuerdo con Estados Unidos, al  estar los dos mercados tan unidos. Será un puente hacia el TTIP.

El CETA, ese acuerdo al que el PNV, PSOE y PP daremos mañana, 15 de febrero, el “sí, quiero” en el Parlamento Europeo, y al que más adelante volveremos a jurar nuestro amor eterno en el Parlamento español. Porque el dinero, el desarrollo del modelo neoliberal, vale todos los sacrificios (del resto).  















sábado, 5 de noviembre de 2016

¡EN EUSKAL HERRIA, NO AL TTIP!


LAS PERSONAS, EL MEDIO AMBIENTE Y LA DEMOCRACIA DE LOS PUEBLOS POR ENCIMA DE LOS BENEFICIOS Y LOS DERECHOS DE LAS CORPORACIONES TRANSNACIONALES

1. ¿QUIÉNES SOMOS?

En Hego Euskal Herria la precariedad, la pobreza y el paro de larga duración están aumentando, se ha apostado por la privatización del sector público, se han desregularizado condiciones laborales, se han recortado derechos sociales, se han limitado derechos civiles, etc., y como personas y organizaciones de la sociedad civil que comparten una profunda preocupación al respecto vemos que las diversas amenazas que plantean el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (Transatlantic Trade and Investment Partnership – TTIP, por sus siglas en inglés, también conocido como Tratado de Libre Comercio Transatlántico o TAFTA), el acuerdo con Canada (Comprehensive Economic and Trade Agreement – CETA) y TISA (Trade in Services Agreement) incidirán de manera muy negativa. 

Representamos intereses públicos muy diversos, incluyendo la protección del medio ambiente, el fracking,la solidaridad internacionalista, la salud pública, la agricultura, los derechos de lo/as consumidore/as y la protección de las normas alimentarias y agrícolas, las normas sociales y laborales, los derechos de las personas trabajadoras, los derechos de las mujeres y la lucha contra la dominación patriarcal, el acceso público a la información y los derechos digitales y la defensa de los servicios públicos esenciales como la educación y el control público y social de los sistemas financieros, el bienestar animal, entre otros.

Tenemos el firme compromiso de rechazar las actuales negociaciones sobre el TTIP, para garantizar un debate político transparente y democrático. Todos los acuerdos deben servir al interés público y a nuestro futuro común.

2. ¿QUÉ ES EL TTIP?

El TTIP es un acuerdo de gran alcance que se está negociando actualmente entre la Comisión Europea (en nombre de los Estados miembros de la Unión Europea -UE) y el gobierno de los Estados Unidos de América (EUA). No se trata de las barreras al comercio como los aranceles, que ya son en general muy bajos entre la UE y EUA. Se centra sobre todo en los reglamentos, normas, derechos corporativos y garantías de inversión. El TTIP tiene como objetivo, supuestamente, facilitar la inversión directa y la eliminación de obstáculos burocráticos innecesarios para el acceso al mercado para las empresas de ambos lados del Atlántico.

Los indicios de los que se dispone -provenientes de las empresas y la industria que está participando de alguna manera en las negociaciones- revelan que el enfoque sobre las barreras no arancelarias y la convergencia de la reglamentación entre ambas partes se está utilizando para impulsar la desregulación, una visión de los derechos de propiedad intelectual que sólo fomentan monopolios, y una carrera para igualar derechos y estándares a la baja. Los supuestos beneficios económicos no tienen fundamento y, en cualquier caso, son marginales para la sociedad en general, incluso en el caso de que fuera cierto lo que cuentan los defensores del acuerdo al respecto. Más bien todo indica que los objetivos del acuerdo amenazan importantes derechos adquiridos en las largas luchas democráticas y los intereses sociales de la ciudadanía de la UE, de los EUA y del resto del mundo y alberga una ambición geopolítica como un posicionamiento ante otros conjuntos emergentes políticos y económicos y de reacción ante la creciente influencia de los BRICS y también un intento de construir una nueva referencia global para la regulación del comercio y las Inversiones.

Las negociaciones se están haciendo a puerta cerrada, sin una consulta pública efectiva. Los parlamentos nacionales no son informados sobre los detalles de los textos de negociación de la Comisión. Los fragmentos de información que han sido publicados -o filtrados- generan considerable inquietud.

3. ¿QUÉ NOS PREOCUPA?

La falta de transparencia y de procedimientos democráticos, lo que hace imposible a la ciudadanía y a la sociedad civil seguir las negociaciones para garantizar que los intereses públicos están siendo protegidos. Actualmente estas negociaciones están muy sesgadas: grupos de presión empresariales tienen acceso privilegiado a la información y oportunidades para influir en las negociaciones.

El capítulo propuesto sobre protección de inversiones y en particular la inclusión de una disposición sobre el mecanismo de Solución de Diferencias entre el Estado y el Inversor (ISDS). El ISDS brinda a los inversores derechos exclusivos para demandar a los Estados cuando consideren que alguna decisión democrática -realizada por instituciones representativas y para el interés general- se considera que puede tener impactos negativos en sus ganancias presentes o futuras. Estos mecanismos se basan en juicios fuera de los tribunales nacionales. Con ello se socavan los sistemas legales de las naciones, así como la soberanía democrática de la sociedad para la formulación de leyes y políticas de interés público.

La creación de nuevas estructuras antidemocráticas de gobierno, y de procedimientos que tienen como objetivo “armonizar las regulaciones” como el Consejo de Cooperación Regulatoria. Estas estructuras permitirían que las decisiones tomadas en el marco del TTIP sean constantemente presionadas en secreto por burócratas no electos y grandes lobbies empresariales. Estas estructuras no democráticas amenazan con rebajar importantes normas y reglas diseñadas para la protección de los intereses públicos, o prohibir futuras mejoras, independientemente de su necesidad y del mandato público. También nos preocupa el objetivo de fortalecer la protección de los “derechos de propiedad intelectual”, que tal como está planteado, ataca algunos de nuestros derechos básicos como la salud, la educación, la cultura y la libertad expresión.

4. DEMANDAS Y OBJETIVOS COMPARTIDOS:

Sobre la base de los valores de la solidaridad internacional, la justicia social, la sostenibilidad ambiental y el respeto de todos los derechos humanos, trabajamos con nuestros aliados en los Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo, exigiendo:

a) Transparencia inmediata: se harán públicos los textos de negociación de la Comisión, así como todos los documentos de negociación para permitir un debate público abierto y crítico sobre la TTIP y el CETA.

b) NO al ISDS: nos oponemos a estos mecanismos de solución de discrepancias entre el estado y el inversor y mantenemos con firmeza la soberanía de nuestras sociedades y de nuestros pueblos para la toma de decisiones en la defensa y mejora del interés público y del bien común por encima de los intereses privados.

c) NO al Consejo de Cooperación Regulatoria: toda la regulación de las operaciones comerciales, las condiciones del comercio y el establecimiento de estándares de producción del producto deben estar en manos de los órganos y procesos controlados democráticamente.

d) NO a la desregulación y a la rebaja de los estándares de protección y al servicio del interés público: el nivel de las normas sociales y laborales, de los consumidores y de la salud pública, la protección del medio ambiente, incluyendo la regeneración de nuestros recursos naturales, el bienestar animal, las normas sanitarias de los alimentos y las prácticas agrícolas ambientalmente sostenibles, la soberanía alimentaria, el acceso a la información y al etiquetado, la cultura y la medicina, la regulación del mercado financiero, así como la protección de datos y otros derechos digitales que se deben mejorar, y no «armonizar» hasta el más bajo común denominador. El reconocimiento mutuo de estándares no es aceptable en la medida en que socava los niveles de protección acordados democráticamente. Hay que garantizar que se aplica el principio de precaución.

e) No existe peor desregulación que la privatización de los servicios públicos. Defendemos el acceso universal a una educación de calidad, a la atención a la salud y otros servicios públicos como instrumentos para sostener la reproducción social de la vida y como una contratación pública que promueve el empleo local y las economías locales, la discriminación positiva, el emprendimiento social, la economía sostenible, el cuidado de las personas y al servicio del interés público.

En este sentido hay que tener presente que los efectos de la privatización de los servicios públicos en diferentes ámbitos tienen un especial impacto en las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres.

f) La promoción de prácticas agrícolas sostenibles con el medio ambiente y la protección de la pequeña agricultura familiar.

 g) Las instituciones públicas deben mantener el poder político y las estructuras necesarias para proteger ciertos sectores sensibles y salvaguardar las normas importantes para nuestra calidad de vida. Las normas laborales y ambientales internacionalmente acordadas deben ser respetadas. La violación continua de las normas del trabajo debe ser objeto de sanciones.

Finalmente defendemos la construcción de unas relaciones y políticas comerciales entre nuestros pueblos que pongan en primer lugar las personas y el planeta, garantizando:

- los derechos humanos universales e inalienables de todas las personas, incluidos los derechos a una alimentación adecuada, agua, salud, derechos sexuales y reproductivos, integridad física y psíquica, ropa, vivienda, educación, protección social, movilidad, cultura, ocio y un medio ambiente limpio;

- un empleo decente, que permita a la gente vivir una vida digna, incluyendo una renta adecuada y los derechos laborales;

- el reconocimiento del trabajo reproductivo y del cuidado y de los trabajos informales de servicio a las personas y a la comunidad. Garantizar una redistribución equitativa y una reorganización socioeconómica, de forma que no recaigan en exclusiva en las mujeres las tareas del bienestar cotidiano, así como la igualdad de salarios para hombres y mujeres;

- una transición a una economía de bajas emisiones de carbono, que no se base en un consumo excesivo, sino en el uso social y ecológicamente responsable de los recursos, y que permita una vida digna sin poner en peligro el apoyo de otras personas, generaciones futuras, así como de la agricultura, de la flora y la fauna;

- lograr una democratización significativa en todos los niveles de toma de decisiones;

- la lucha contra la pobreza y el establecimiento de nuevas relaciones de solidaridad y equidad entre hombres y mujeres y con las personas de otras regiones y el respeto de los derechos de las personas refugiadas e inmigrantes;

- el aumento global del nivel de bienestar económico, social y ambiental.

Este Tratado de Comercio e Inversión es un paso más en la globalización capitalista. A mayor protección y poder para las empresas transnacionales, mayor negación de la soberanía y la democracia de los pueblos, menos derechos sociales, más precariedad, mayores riesgos para el medio ambiente y un obstáculo para la solidaridad fraternal entre los pueblos.

POR ELLO EN EUSKAL HERRIA QUEREMOS DECIDIR Y DECIMOS NO AL TRATADO TRASNACIONAL DE COMERCIO E INVERSIÓN

Fuente: TTIP-Ez


KALEJIRA







































MANIFESTACIÓN