viernes, 1 de junio de 2018

Bilbao muestra su indignación ante la sentencia a los jóvenes de Altsasua


Una multitudinaria movilización convocada por Altsasu Gurasoak ha recorrido las calles de Bilbao, este viernes 1 de junio, cuando se ha conocido la sentencia de la Audiencia Nacional que condena a los ocho jóvenes de Altsasu (Navarra), acusados de agredir en 2016 a dos guardias civiles y sus parejas durante las fiestas, con penas que oscilan desde los 2 años a los 13 años de prisión por los delitos de atentado, lesiones, desórdenes públicos y amenazas con el agravante de abuso de superioridad y odio.


El tribunal, aunque descartó finalmente que haya habido “terrorismo”, ha impuesto las penas máximas por los delitos de “lesiones, desórdenes públicos y amenazas” a los jóvenes de Altsasua y ha condenado a 13 años de prisión a Oihan Arnanz e Iñaki Abad; Jokin Unamuno y Adur Ramírez de Alda a 12 años, Jon Ander Cob, Julen Goikoetxea y Aratz Urrizola a 9 años, y Ainara Urkijo, a 2. 


COMUNICADO 

Ignominia, barbaridad humana y jurídica, injusticia, venganza de psicópatas, horror, aberración… no hay palabras para describir lo que supone esta sentencia. Han secuestrado la juventud de nuestros amigos y amiga. Quieren encerrarlos durante largos años, entre 13 y 9, en oscuros calabozos, y destrozar la vida de ocho familias de Altsasu. Se han basado en la mentira, en la manipulación, en la tergiversación, en la exageración, en la sobreactuación y sobre todo, en el abuso de poder, de un poder despótico, el de la Audiencia Nacional, el de la Guardia Civil y el de algunos medios de comunicación. Todo ello ha desembocado en la conculcación de los principios básicos que deben sustentar una sociedad sana.


Y la justicia española, ni es justicia, ni es sana. Primero, porque esto no es terrorismo. Hasta la Audiencia Nacional lo reconoce. Antes ya lo había dejado claro de manera argumentada la Audiencia Provincial de Navarra. Y si no es terrorismo, los hechos deberían ser juzgados en Navarra, no en Madrid. En cambio, la intromisión y la injerencia de los poderes centrales desde Madrid, han llevado a que los hechos ocurridos en Navarra, no se juzguen en Navarra sino en Madrid, en un tribunal especial y excepcional que desconoce y desprecia completamente nuestra realidad. Han detenido a nuestros amigos y los han llevado a Madrid y los han encerrado en cárceles de Madrid, alejados de todas sus familias y sus amistades. ¿Cómo podemos defendernos de la intromisión, secuestro y el abuso que provienen desde los poderes centrales?


La justicia española, ni es justicia, ni es sana, porque han vulnerado las garantías a un juicio justo y al derecho a la defensa. La sombra de la Guardia Civil, y no sólo la sombra, ha sobrevolado en todo este proceso. La jueza Lamela, la instructora de la causa en la Audiencia Nacional, la que no permitió la inclusión de pruebas y relatos de testigos a las defensas, está condecorada por la Guardia Civil. La Guardia Civil ha llevado a cabo la investigación de esta causa. ¿Dónde queda la imparcialidad en la investigación de los hechos? La Guardia Civil ha detenido a nuestros amigos. Testigos y peritos han sido miembros de la Guardia Civil. Y lo que es más alarmante, la presidenta del Tribunal que ha condenado a estos ocho jóvenes, está casada con un Coronel de la Guardia Civil y ha recibido la cruz al mérito de la Guardia Civil. ¿Dónde queda la neutralidad del tribunal y de la Justicia? ¿Cómo podemos defendernos de un cuerpo y un modelo policial que en lugar de estar al servicio de la sociedad y supeditado al sistema judicial, se comporta con tales ansias vengativas y se sitúa por encima de los poderes democráticos?


Y la justicia española, ni es justicia, ni es sana, ni es garantista, porque se guía por la venganza y eleva el punitivismo a doctrina. Por un lado, como efecto más grave tenemos una lesión de tobillo, y por otro lado, tenemos provocativas penas de cárceles. La desproporción y la arbitrariedad jurídica resultan vergonzosas y terroríficas. 9571 casos similares en el año 2016 y en ningún caso con lesiones equivalentes ha habido condenas que supongan ingreso en prisión. Hoy mismo hemos conocido la sentencia sobre unos hechos similares ocurrido con unos Policías Nacionales en un bar de Pamplona y la condena máxima ha sido de dos años y medio. ¿Quién nos defiende de esta llamada Justicia vengativa que actúa con odio y contra la convivencia y los derechos humanos fundamentales?


Queremos Justicia, justicia con mayúsculas, justicia garantista, justicia enraizada en nuestra tierra, justicia que actúe al nivel de los estándares democráticos de respeto a los derechos y las libertades que prevalecen en la sociedad navarra. Por todo ello, para denunciar esta vergonzosa y indigna INJUSTICIA y para construir una sociedad y un sistema judicial democrático llamamos a la sociedad a difundir estos mensajes, a ser parte activa y participar en las movilizaciones que se realizarán en las siguientes fechas. El día 16 de Junio, por la tarde, volveremos a llenar las calles de Pamplona para pedir JUSTICIA en mayúsculas.
Gracias

Plataforma ALTSASUKOAK ASKE






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