domingo, 24 de junio de 2018

Manifestación: ¡Contra la violencia sexual en la infancia, impunidad cero!


La plataforma “Haurren kontrako indarkeriarik ez!” ha movilizado a centenares de personas este domingo 24 de junio en Algorta para denunciar la violencia sexual en la infancia.



COMUNICADO

Con esta iniciativa, que cuenta con el apoyo de más de 100 organizaciones sociales, queremos denunciar la violencia patriarcal contra la infancia. Queremos expresar que los y las niñas nos tienen a su lado. Denunciamos la enorme impunidad con la que gozan los agresores, por una parte porque la sociedad no mira de frente a esta terrible realidad y por otra, porque el ámbito judicial entrega a las víctimas menores a sus agresores.


Una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños es abusado sexualmente antes de cumplir los 13 años, en un 90% por algún familiar varón: es el dato que las entidades de protección a la infancia manejan a pesar de denunciar la gran carencia de  investigaciones sobre este tema. Incluso, el mismo Consejo de Europa ha lanzado la campaña,  “uno/a de cada cinco”,  a fin de contrarrestar  la invisibilidad de esta grave vulneración de los derechos de menores frente a su incidencia real.


El abuso sexual infantil se entiende como un tema “que debe quedar en casa” y eso debe cambiar. No dejaremos solas a los y las niñas, queremos expresar públicamente que cuenta con nuestro apoyo, aunque en muchos de los casos no se hayan atrevido siquiera a denunciar, sólo el 2% de los casos se conoce mientras está sucediendo.


En los casos en los que los testimonios de abuso sexual de menores llegan a los juzgados, éstos van acompañados con informes periciales de instituciones públicas que afirman que lo relatado cuenta con credibilidad. El poder judicial debería estar obligado a darles un valor especial de prueba a esos informes periciales realizados por médicos, forenses o servicios sociales. El poder judicial debe juzgar, pero las valoraciones forenses deben ser realizadas por personal experto.


Así pues, tenemos una reivindicación clara que realizar: exigimos la reapertura de todos aquellos casos que habiendo estado apoyados por informes periciales, no han sido tenidos en cuenta por el poder judicial, por lo que los casos han sido archivados o los agresores han sido absueltos. Quien sabe del tema dio credibilidad a las criaturas y no deberían estar condenadas a vivir en una pesadilla.


Los niños y niñas víctimas de abuso sexual infantil son a menudo sometidos a procesos de revictimización. No los creen, no son tomados en cuenta ni sus palabras, ni sus dibujos, no sirve para nada que expliquen lo que han sufrido. Aun así, les obligan a narrarlo una y otra vez. Para acabar en la gran mayoría de casos en archivo -9de cada 10- o incluso absolución del agresor.


Entonces la pesadilla continúa: no olvidemos que muchos casos de Abuso Sexual a la Infancia se dan dentro de la familia, por lo que tras la absolución vendrán los procedimientos de custodia y la víctima será obligada a ir con el abusador, poniéndole una vez más en peligro. Esto es así. Debemos de dejar de mirar para otro lado. Los niños y las niñas deben ser creídos… Su bienestar es nuestra responsabilidad. No permitiremos la violencia y el abuso sexual contra la infancia.


La familia nuclear que es la base del patriarcado, es el bastión donde se suceden estas violencias sexistas en todas sus dimensiones. En el caso de este tipo de abusos y violencia. Las principales características de este modelo son que es heterosexual; hecho a medida del placer y la vida masculinas; el hombre de la casa tendrá el monopolio del poder (padre, tío, abuelo); hay una división sistemática de los trabajos de producción y reproducción, etc. Este modelo de familia y las redes del entorno, suelen ser en la mayoría de los casos, refugio de estas terribles realidades silenciadas.


La criatura tendrá que demostrar ante el sistema judicial haber  sido agredida; en este tipo de casos casi siempre son las madres quienes interponen la denuncia, y como la estructura del sistema judicial es patriarcal, muchas veces suele dudarse de su palabra, argumentando que manipulan a dichos menores en interés propio. Por otro lado, la lentitud del sistema judicial hace que se necesiten juristas para seguir con el proceso, y en muchos casos, las mujeres dejan de hacerlo por falta de recursos económicos.


Además durante los procedimientos  judiciales, sólo en el 13 % de los casos se realiza la prueba pre constituida, que evita la revictimización de los y las menores; rara vez se realiza de forma inminente y nunca con técnicas específicas  amoldadas a menores a fin de que sea efectiva y sin formación específica por parte de quien realiza la prueba.


Vemos con preocupación cómo los mismos protocolos de actuación de los servicios públicos se utilizan como argumentos jurídicos para la absolución de los agresores. Es obligación que la persona tutora que acude con él o la menor a un hospital, generalmente la madre, esté presente durante la exploración, pero al mismo tiempo para los tribunales la prueba resulta contaminada debido a su presencia.


Por todo ello, denunciamos la legitimación que les otorgan las instituciones, los mecanismos y las creencias más reaccionarias y patriarcales firmemente enraizadas en nuestra sociedad y que actúan con especial virulencia en los casos de la violencia patriarcal contra la infancia.

Tenemos que responder como sociedad a toda esta violencia.... ANTE LOS CASOS QUE SE DAN EN NUESTRO ENTORNO, ABRAMOS LOS OJOS Y ACTUEMOS. 

Nosotras si te creemos txikitxu, GUK SINISTEN DIZUEGU!

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