miércoles, 6 de junio de 2018

Feministas anuncian manifestación en Algorta contra la violencia sexual en la infancia


Mediante una rueda de prensa realizada en la Ekoetxea de Bilbao, el Movimiento Feminista ha dado a conocer la convocatoria a una manifestación bajo el lema “¡Contra la violencia sexual en la Infancia, IMPUNIDAD CERO!”, la cual tendrá lugar el próximo día domingo 24 de junio a las 13:00 horas desde la Plaza Telletxe en Algorta, con el objetivo de denunciar la violencia sexual cometida hacia menores de edad.



COMUNICADO
Las organizaciones que firmamos este manifiesto queremos denunciar la violencia patriarcal contra la infancia. Este tipo de violencia tiene varias dimensiones: desde las agresiones físicas a las psicológicas, la despreocupación física o emocional, e incluso abusos a agresiones sexuales. Los pilares de esas variables de violencia están estrechamente ligados a los procesos sociales del patriarcado.

Una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños es abusado sexualmente antes de cumplir los 13 años, en un 90% por algún familiar varón: es el dato que las entidades de protección a la infancia manejan a pesar de denunciar la gran carencia de investigaciones sobre este tema. Incluso, el mismo Consejo de Europa ha lanzado la campaña, “uno/a de cada cinco”, a fin de contrarrestar la invisibilidad de esta grave vulneración de los derechos de menores frente a su incidencia real, las cuales son diariamente opuestas.


Es hora de no cerrar los ojos, de preguntarnos, ¿por qué no se conocen, se denuncian, se judicializan y se condenan todos estos casos? ¿Si uno de cada cinco menores ha sufrido abusos o violencia sexual, cuántos agresores y abusadores cohabitan en nuestro entorno? Son preguntas duras que como sociedad tendemos a obviar como mecanismo de autoprotección.

La familia nuclear que es la base del patriarcado, es el bastión donde se suceden estas violencias sexistas en todas sus dimensiones. En el caso de este tipo de abusos y violencias. Las principales características de este modelo son que es heterosexual; hecho a medida del placer y la vida masculinas; el hombre de la casa tendrá el monopolio del poder (padre, tío, abuelo); hay una división sistémica de los trabajo de producción y reproducción, etc. Este modelo de familia y las redes del entorno, suelen ser en la mayoría de los casos, refugio de estas terribles realidades silenciadas.


Denunciamos la vulnerabilidad de los y las menores, por un lado, y que en muchos casos el agresor del entorno, hace que no se tomen en cuenta las advertencias de estos. En el caso de los abusos sexuales, la mayoría de las denuncias no llega a los juzgados, y los que sí lo hacen, se enfrentan a un camino lleno de obstáculos. Por un lado, el o la niña tendrá que demostrar ante el sistema judicial haber sido agredida; en este tipo de casos siempre son las madres las testigos principales, y como la estructura del sistema judicial es patriarcal, muchas veces suele dudarse de su palabra, argumentando que manipulan a dichos menores en interés propio. Por otro lado, la lentitud del sistema judicial hace que se necesiten juristas para seguir con el proceso, y en muchos casos, las mujeres dejan de hacerlo por falta de recursos económicos.  En el caso de que las denuncias lleguen a los juzgados, la mayoría de los casos se archivan. 

Por otra parte, los procedimientos judiciales dejan mucho  que desear, sólo en el 13% de los casos se realiza la prueba  pre constituid, que evita la revictimización de los y las menores; rara vez se realiza de forma inminente y nunca con técnicas específicas amoldadas a menores a fin de que sea efectiva. 

Vemos con preocupación cómo los mismos protocolos de actuación de los servicios públicos se utilizan argumentos jurídicos para la absolución de los agresores. Es obligación que la persona tutora que acude con el o la menor a un hospital, generalmente la madre, esté presente durante la exploración, pero al mismo tiempo para los tribunales la prueba resulta contaminada debido a su presencia.

Por todo ello, denunciamos la legitimación que les otorgan las instituciones, los mecanismos y las creencias más reaccionarias y patriarcales firmemente enraizadas en nuestra sociedad y que actúan con especial virulencia en los casos de la violencia patriarcal contra la infancia.

Tenemos que responder como sociedad a toda esta violencia….ANTE LOS CASOS QUE SE DAN EN NUESTRO ENTORNO, ABRAMOS LOS OJOS Y ACTUEMOS.

¡Nosotras sí te creemos txikitxu, GUK SISNITEN DIZUEGU!

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