jueves, 28 de junio de 2018

Centenares marchan en Bilbao al grito de “Nuestro orgullo no está en venta” para celebrar el Día Internacional de la Liberación LGTB+ 2018


Centenares de personas han marchado por las calles de Bilbao convocadas por la Coordinadora 28J de Bizkaia al grito de "Nuestro orgullo NO está en venta" para conmemorar el Día Internacional de la Liberación LGTB+ bajo el lema "Mujeres en activismo LGBT+" y para recordar el 40º aniversario (1978) de la primera manifestación en Bilbao por la libertad sexual. 



COMUNICADO

Hoy queremos echar la vista atrás, no solo en este último año, sino también en el largo recorrido histórico que hemos creado las mujeres bisexuales, lesbianas y trans dentro del colectivo LGTB+ en la militancia, y especialmente aquí en Euskal Herria: la visibilidad del movimiento LGTB+, la presencia de los colectivos y la reivindicación política de los mismos llevada a las calles durante 40 años, la defensa y la reivindicación de los derechos del colectivo. En 1978 fue la primera manifestación en Bilbao por la libertad sexual. Entonces reivindicábamos la depuración de los jueces fascistas, respuesta a las violaciones y solidaridad con las mujeres, algo tan vigente a día de hoy. Estos años hemos tenido más motivos para reunirnos, como la liberación de las lesbianas bajo el lema de “Yo soy lesbiana, porque me gustan y porque lo quiero ser”, o por ejemplo la petición de la abolición del sistema penitenciario. Pero este año, queremos subrayar y hacer visibles a todas las mujeres del colectivo, queremos agradeceros toda la lucha que habéis llevado acabo hasta el día de hoy.


Juntas hemos conseguido importantes y muy visibles avances. Sin embargo, no podemos olvidar el inmenso trabajo que queda aún por delante. La lesbofobia, la bifobia y la transmisoginia son hoy violencias extremadamente prevalentes y virulentas en ámbitos institucionales, familiares, interpersonales e incluso dentro de numerosos espacios feministas, así como en el propio movimiento LGTB+. A día de hoy ninguna persona oprimida por el patriarcado y atravesada tanto por la cisnorma como por la heteronorma vive libre de violencia.


Hablamos de las mujeres trans, madres del movimiento LGTB+ del mundo occidental. Principal diana de los ataques más violentos, especialmente cuando son racializadas. Excluidas de numerosos espacios no mixtos por no ser consideradas mujeres, sino hombres disfrazados.


Castigadas por la transmisoginia, violencia que no debemos entender como una intersección entre la transfobia y la misoginia sino como uno de los pilares del patriarcado. Un fenómeno en sí mismo que resulta en que las mujeres trans sean uno de los colectivos más vulnerables a la pobreza, la marginación social, el trabajo sexual forzado, agresiones sexuales y muchas otras situaciones de alto riesgo vital.


Hablamos de mujeres lesbianas, o bien invisibilizadas o bien fetichizadas, existiendo únicamente en el imaginario sexual y normativo del heteropatriarcado. Alejadas de la identidad de mujeres por no relacionarnos sexualmente con los hombres. Obligadas, también, a relacionarnos con ellos, lo que junto a la heterosexualidad obligatoria, conlleva que muchas lesbianas tengamos que identificarnos erróneamente como bisexuales en algunas etapas de nuestra vida.


Hablamos de las mujeres bisexuales, invisibilizadas en sus relaciones y deseos para con otras mujeres. Solo aceptadas socialmente a la hora de relacionarnos sexo-afectivamente con hombres. Tachadas siempre de heterosexuales promiscuas, o de lesbianas en fase de negación tanto para la sociedad en general como para parte del colectivo LGTB+. Nuestra identidad es fragmentada en vez de ser comprendida como un Todo, sin mitades o medias atracciones, sin tanto por ciento de uno o lo otro.


Luchamos también por nuestros derechos sexuales y reproductivos. Cansadas del cisheterosexismo médico despreocupado de nuestra salud. Cansadas de las dificultades de las madres lesbianas al no poder acceder de una forma consensuada al registro de nuestres hijes. Cansadas de la obligatoria esterilización por la que nos hacen pasar a las mujeres trans para poder ser legalmente reconocidas como mujeres.


Mujeres lesbianas, bisexuales y trans, también nos encontramos en lucha frente al sistema heteropatriarcal que nos ha invisibilizado como mujeres en todas las esferas públicas; las calles, los puestos de poder, la participación política y social. Realidad que una vez más, se ve reflejada dentro del propio movimiento LGTB+. Es por ello que invitamos al propio movimiento y a las personas que lo conforman a hacer una reflexión acerca de ello: a observar quiénes son las personas que ocupan los puestos de poder, de visibilidad y qué realidades y especificidades se están excluyendo; a preguntarse por qué se generan y se necesitan grupos no mixtos.


Debemos unirnos para enfrentarnos al cisheteropatriarcado en todas sus manifestaciones, comprendiendo también que no todas nosotras lo sufrimos de la misma forma.


También nos atraviesan otros ejes de poder. La supremacía blanca, el capitalismo, el capacitismo... no como apunte a pie de página, sino como poderosas estructuras sociales que nos oprimen o benefician según nuestra posición.


Dentro de estas diferencias es donde debemos confluir y unir nuestras intersecciones, de forma que se escuchen las voces de las mujeres más vulnerables y convirtiéndonos en altavoz de todas.


Luchemos juntas contra la cisnorma, luchemos juntas contra la heteronorma y luchemos juntas contra el patriarcado.


GORA EMAKUME LGTB-on BORROKA!


Cita de Audre Lorde:

“Lo que nos separa no son nuestras diferencias, sino la resistencia a reconocer esas diferencias y enfrentarnos a las distorsiones que resultan de ignorarlas y mal interpretarlas. Cuando nos definimos, cuando yo me defino a mí misma, cuando defino el espacio en el que soy como tú y el espacio en el que no lo soy, no estoy negando el contacto entre nosotras, ni te estoy excluyendo del contacto – estoy ampliando nuestro espacio de contacto.”




























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