sábado, 24 de junio de 2017

En Memoria de Javier Bueno Aranzabal


Biziz Bizi-Bilbao: Este mes de Junio de 2017 se ha cumplido un año que, tras permanecer un mes en coma, fallecía Javi, la primera víctima de la familia ciclista en las calles de Bilbao. Una bicicleta blanca nos recuerda nuestra fragilidad cuando salimos a este ruedo diseñado para que el vehículo nos demuestre que sigue siendo el rey.


Cada día entran y salen de nuestra ciudad la friolera de 330.000 vehículos privados, a los que hay que sumar otros 100.000 desplazamientos internos, según datos del Ayuntamiento de Bilbao, una ciudad de 345.000 habitantes según el padrón de 2015.


Reclamamos que se saquen coches de estas calles con malos humos que respiramos aunque no generamos, reclamamos calmado del tráfico !ya! como aprobó el ayuntamiento en aquel ilusionante pleno allá por el año 2013 -qué tiempos aquellos en los que creíamos que aprobaran en pleno y por unanimidad una propuesta significaba algo- , reclamamos un modelo sostenible de movilidad con protagonismo de peatones y ciclistas frente al todopoderoso y fagocitador automóvil, reclamamos seguridad para las personas usuarias de la bicicleta, exigimos repensar la ciudad teniendo en cuenta a la olvidada bicicleta pero… siguen sin escucharnos.


El concejal de Circulación dijo en su investidura que Copenhage era su horizonte. Han pasado tres años y el horizonte es cada día más lejano porque para que los sueños se conviertan en realidad hay que creer en ellos, luchar por ellos, perseguirlos. A día de hoy sigue con el mismo discurso pero… ¿cuántos años tendremos que esperar y cuántas víctimas serán necesarias para que se haga realidad? Esa es la pregunta. De momento, Maite permanece en estado de semiinconsciencia tres meses después de haber sido arrollada por una furgoneta en un bidegorri de Bilbao.



Liberación Animal: Hace un año, nuestro compañero Javier Bueno Aranzábal sufría un accidente y tras una dura pelea por salir adelante nos dejaba para siempre.


Javi forjó su vida en la cultura “hazlo tú mismo” del punk más combativo. Un entorno con redes de distribución alternativa que, sin las facilidades que hoy nos prestan las nuevas tecnologías, nutría de discos y publicaciones inspiradas en ideales emancipatorios a multitud de jóvenes inquietos. Así llegaron a sus manos canciones de bandas cuyas letras denunciaban las injusticias que sufren los animales y urgían a poner en práctica una lucha que a Javi le cambió para siempre, la liberación animal.


Motivado por esas ideas que pronto hizo suyas, propulsó y organizó junto a otros compañeros y compañeras la primera manifestación contra las corridas de toros en Bilbao. Desde esos primeros pasos hasta su fallecimiento, Javi dedicó buena parte de su tiempo y su energía a luchar contra el especismo y la explotación animal, usando los métodos que tenía a su alcance.


Javi se esforzó en divulgar los principios y los valores que hacen que muchos y muchas de nosotras hoy estemos aquí. Tradujo comunicados y fanzines de las escenas más comprometidas del movimiento, se esforzó por difundir publicaciones extranjeras a las que sin gente como él difícilmente habríamos tenido acceso, y siempre, desde una visión interseccional y política, trabajó por acercar estas ideas y presentarlas en los debates de los entornos sociales más combativos.


Entornos, muchos de ellos, más comprometidos a día de hoy en la lucha contra la dominación hacia los animales gracias a gente como Javi.


Él fue ejemplo. Nunca necesitó de nadie para llevar adelante su lucha. Trabajó duro por defender lo que creía de las maneras que consideró más efectivas, sin dejarse guiar por modas, presiones sociales o tendencias con las que tantas veces fue crítico y disidente.


Nos deja una de las mentes más activas que hemos conocido.

Javi, es muy duro saber que jamás podrás leer estas palabras, que no te volveremos a ver ni en las calles, ni en los gaztetxes, ni en los conciertos, ni en ningún frente de lucha. Las lágrimas nos siguen cortando la voz cuando hablamos de ti, pero hay algo que nos devuelve la sonrisa. Tu recuerdo, que nos inspira a continuar todo aquello que aprendimos juntxs. No se nos ocurre mejor homenaje.


Sit Tibi Terra Levis, apreciado amigo.

Por Javi.
Por el resto de compañeros y compañeras que ya no están presentes.   








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